A la hora de conseguir financiación para adquirir un negocio en funcionamiento, las entidades bancarias van a ser especialmente exigentes a la hora de solicitarte garantías que respalden la devolución del préstamo. Por ello, te damos una serie de pautas para que tu solicitud sea más sólida y no encuentres grandes obstáculos. Es fundamental tener en cuenta que los bancos cada vez valoran más la solvencia y la capacidad de pago demostrada que otros factores secundarios.
Elabora un plan económico/financiero. Antes de acudir al banco, prepara un plan detallado en el que reflejes las previsiones de gestión e ingresos de tu nuevo negocio. Debes incluir cifras realistas que justifiquen la rentabilidad esperada y que se apoyen en los datos previos de la empresa. Si el negocio ya cuenta con un histórico de facturación, utiliza esos registros para dar mayor credibilidad a tu proyección y a los escenarios de crecimiento que presentes.
Datos financieros previos. Los bancos suelen conceder financiación a negocios con balances positivos, lo que te da ventaja al partir de una base estable. Presentar documentación como las Cuentas Anuales, balances de pérdidas y ganancias, estados de situación, además de demostrar que la empresa está al día con Hacienda y Seguridad Social, hará que tu propuesta resulte más atractiva y fiable ante la entidad.
Tu capacidad de pago. En tu plan de negocio deberás reflejar los ingresos y beneficios previstos tras la compra. Es recomendable que la cuota del crédito nunca supere el 40% de tus ingresos, ya que, de lo contrario, la operación será considerada de alto riesgo. El banco siempre pondrá en primer lugar tu capacidad de devolución. También analiza tu nivel de endeudamiento: si ya cuentas con otros préstamos activos o líneas de crédito elevadas, será muy complicado que aprueben la solicitud.
Documentación necesaria. Aunque varía según la entidad, normalmente te pedirán lo siguiente:
– NIF o NIE
– Número de cuenta
– Copia de sus nóminas o fuentes de ingreso
– Informe de vida laboral
– La última declaración de la renta
– Detalle de otros préstamos en vigor (si existen)
– Copias simples de los bienes e inmuebles en propiedad
– Fotocopia del documento de alta de autónomo
– La última declaración anual del IVA – Los últimos pagos fraccionados del IRPF.








