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El nuevo reglamento de facturación electrónica abre un escenario de control tributario sin precedentes, pero también plantea dudas sobre su impacto real y la capacidad de adaptación de pymes y autónomos.

¿Cómo afectará VeriFactu a los contribuyentes? ¿Se aplicará a todos por igual? ¿Cómo se llevará a cabo la transición hacia este nuevo sistema?

Nace así VeriFactu, un reglamento que cambiará la manera en que autónomos, pymes y grandes empresas registran y emiten sus facturas.

El objetivo es claro: poner fin al “software de doble uso”, esos programas que permiten borrar ventas, manipular cifras o retrasar la información que llega a la Agencia Tributaria.

Pero también persigue algo más profundo: avanzar hacia la digitalización y transparencia del sistema económico español.

Desde el área jurídica de Hedilla Abogados, analizamos qué cambia, a quién afecta realmente y qué implicaciones jurídicas y fiscales deben tener en cuenta los contribuyentes antes de 2026.

¿Te afecta VeriFactu? Comprueba si estás obligado

No todos los negocios tendrán que adaptarse al sistema VeriFactu. Y no, no depende del volumen de facturación, sino de cómo trabajas actualmente.

Si utilizas programas informáticos para emitir tus facturas, tendrás que adaptarte a VeriFactu. En cambio, si eres de los pocos que aún facturan de manera manual, por ejemplo con talonarios o plantillas en papel, VeriFactu no te aplica.

En otras palabras, si elaboras tus facturas sin software informático, VeriFactu tampoco te afecta. El Real Decreto 1007/2023 solo regula los Sistemas Informáticos de Facturación (SIF), así que mientras sigas trabajando sin ellos, quedas fuera de su ámbito de aplicación.

Además, si formas parte del grupo de empresas o profesionales que envían sus libros de facturas en tiempo real a la Agencia Tributaria a través del Suministro Inmediato de Información (SII), tampoco tendrás que duplicar esfuerzos. Este sistema ya garantiza el control que persigue VeriFactu, por lo que estás exento de implantar el nuevo software.

Regímenes forales: otro sistema, misma finalidad

También cabe hacer mención a los regímenes forales: otro sistema, misma finalidad.

En el País Vasco y Navarra, donde ya funcionan plataformas como TicketBAI, el control sobre la facturación se rige por su propia normativa foral. Estos territorios seguirán su camino independiente y no tendrán que aplicar VeriFactu.

Si tienes dudas sobre si tu negocio está obligado a implantar VeriFactu o si te resulta más conveniente adaptarte ya a la nueva normativa, en Hedilla Abogados podemos analizar tu caso concreto y ayudarte a cumplir con todas las exigencias legales y fiscales sin asumir riesgos innecesarios.

Un cambio que va más allá de la tecnología

La Ley 11/2021 ya introdujo la obligación de que los sistemas de facturación garanticen la inalterabilidad de los registros. VeriFactu, desarrollado a través del Real Decreto 1007/2023, es la consecuencia natural de esa línea de acción: crear una herramienta que haga imposible borrar, alterar o manipular una factura sin dejar rastro.

Sin embargo, sería un error ver esta norma solo como una carga más para las empresas. VeriFactu también abre la puerta a la modernización empresarial, estandarizando procesos, reduciendo errores y facilitando la automatización contable. En esencia, persigue dos grandes objetivos:

Impulsar la digitalización del tejido económico, especialmente entre pymes y autónomos.

Asegurar la trazabilidad de todas las facturas emitidas en España.

¿Qué exige VeriFactu exactamente?

El nuevo sistema impone una serie de requisitos técnicos a los programas de facturación:

  1. Generar una huella digital (hash) por cada factura emitida, garantizando su inalterabilidad.
  2. Incorporar un código QR que permita verificar su autenticidad.
  3. Enviar los registros a la Agencia Tributaria (AEAT) de forma inmediata o casi en tiempo real.
  4. Mantener los datos accesibles, legibles y conservados de forma segura durante años.

En cambio, si utilizas sistemas homologados puedes disfrutar de ventajas prácticas: automatización de libros contables, reducción de errores y mayor seguridad jurídica frente a posibles inspecciones.

Las luces y las sombras de su implantación

El cambio que introduce VeriFactu es, sin duda, ambicioso. Y aunque sus beneficios son evidentes en términos de transparencia, control y modernización de la facturación, su implantación no está exenta de dificultades.

Por un lado, contribuirá a igualar el terreno de juego entre empresas que cumplen y aquellas que hasta ahora operaban con mayor opacidad. Por otro, impondrá un coste adicional de adaptación a autónomos y pequeñas empresas, que tendrán que invertir en software, formación y, sobre todo, tiempo para ajustar sus procesos internos.

Además, la norma introduce un cierto desequilibrio: quienes continúan facturando de forma manual quedan fuera de su ámbito de aplicación, mientras que los negocios que ya utilizaban herramientas digitales deberán adaptarse y asumir el cambio.

Es, en cierto modo, una ironía del sistema: las empresas más digitalizadas son las que tendrán que realizar más ajustes para cumplir con la nueva regulación.

Hacia 2026: la cuenta atrás ha comenzado

El calendario ya está marcado:

  • Empresas sujetas al Impuesto sobre Sociedades: deberán tener un sistema VeriFactu operativo a partir del 1 de enero de 2026.
  • Autónomos y profesionales: su obligación se activará el 1 de julio de 2026.
  • Fabricantes de software: disponían de nueve meses desde la publicación de la Orden Ministerial (28 de octubre de 2024) para comercializar versiones adaptadas, es decir, hasta el 29 de julio de 2025.

Para valorar tu caso, revisa qué sistema de facturación utilizas, si tu software está certificado o necesita actualización y qué volumen de facturas emites. Habla con tu proveedor tecnológico y forma a tu equipo, ya que no basta con instalar un programa nuevo: hay que saber usarlo correctamente y documentar los procesos para evitar sanciones.

Quienes se adelanten al cambio podrán transformar una obligación en una oportunidad: mejorar su gestión, ahorrar tiempo y demostrar fiabilidad ante clientes y administraciones.

En definitiva, VeriFactu 2026 no es solo una obligación fiscal. Es un cambio de paradigma: un paso hacia una economía más transparente, competitiva y con un tejido empresarial tecnológicamente preparado. La cuestión no es si llegará, sino si tu empresa estará lista cuando lo haga.

Para más información, no dudes en contactar con nuestros especialistas del Área Jurídica.

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