Defensor del franquiciado

¿Qué ganan y qué pierden franquiciado y franquiciador en un acuerdo de franquicia?

By septiembre 8, 2022 No Comments

El negocio de la franquicia, entre el propietario de la marca (franquiciador) y el que compra el derecho a usarla (franquiciado), es un acuerdo que lleva asociado un conjunto de beneficios e inconvenientes para ambas partes

En Hedilla Abogados creemos que es muy importante conocerlos detalladamente y sopesarlos antes de tomar la decisión de formar parte del sistema de franquicias. A continuación compartimos los más comunes y algunos consejos útiles sobre dónde hay que tener un cuidado especial para evitar situaciones futuras no deseadas. 

acuerdo de franquiciada entre franquiciado y franquiciador

1. Beneficios para el franquiciado

  • Automáticamente se convierte en propietario de un negocio seguro y con resultados contrastados.
  • Obtiene los beneficios de las grandes empresas bien organizadas, sin perder las ventajas de ser una pequeña empresa y siendo su propio jefe.
  • Accede con rapidez a economías de escala, sin necesidad de realizar grandes inversiones.
  • Cuenta con el respaldo de una gran marca y una mayor facilidad para hacerse un hueco en el mercado. Esto se debe a que la notoriedad de la marca le asegura una clientela desde el inicio de la actividad.
  • Se beneficia del posicionamiento del franquiciador, conseguido gracias a la comunicación realizada en cualquier tipo de medio y soporte, especialmente en plataformas de internet y redes sociales.
  • Está al corriente de las reacciones del mercado positivas y negativas, a través de las experiencias registradas en las tiendas de la cadena.
  • Conoce, antes de empezar la actividad, los gastos que tendrá y en qué momento, cómo es el canon de entrada, el pago de royalties mensual, trimestral…pudiendo así reducir al mínimo los riesgos económicos.
  • Desde el primer día, tiene a su disposición el soporte informático y el know how del franquiciador. Recibe programas informáticos acordes a sus necesidades.
  • Se despreocupa del aprovisionamiento ya que se beneficia de las ventajas de compra y la economía de escala en cadena.
  • Disfruta de una imagen de empresa consolidada y de todos sus valores asociados. Esto proporciona mayor solvencia frente a bancos, proveedores, etc.
  • Se aprovecha de campañas y estrategias de marketing a nivel nacional.
  • Obtiene toda la formación que necesita mediante un soporte formativo e informativo constante asociado a las últimas tecnologías implantadas por el franquiciador.

2. Inconvenientes para el franquiciado

  • En ocasiones, tiene que realizar un desembolso inicial considerable, además de los pagos de derechos de entrada.
  • En la mayoría de los casos, tiene que abonar parte de sus beneficios de forma permanente y puntual.
  • No posee un control total de la marca que vende. Esta falta de  independencia en la toma de decisiones puede derivar en todo tipo de inconvenientes.
  • Carece de los conocimientos necesarios sobre los medios que le podrían ayudar a medir y determinar la eficacia  y los beneficios reales de la cadena.
  • No percibe la planificación del franquiciador de una forma inmediata y en el preciso momento en el que debería disponer de ella.
  • A veces se adapta mal a la filosofía del franquiciador y a algunas formas de proceder de algunos aspectos comerciales.
  • Pierde el potencial de la libertad que da ser propietario de un comercio, con la consiguiente pérdida de autonomía empresarial.
  • Va siempre de la mano del franquiciador. Esto quiere decir que si este último realiza una mala gestión, los perjuicios salpican a ambas partes.
  • Aunque llega a adquirir una gran experiencia en el negocio, sus aportaciones de criterios se producen siempre en un nivel consultivo y no ejecutivo.

3. Beneficios para el franquiciador

  • Le ayuda a desarrollar su actividad empresarial con infraestructura ajena y un mínimo desembolso económico. Todo ello de una forma relativamente rápida.
  • Reduce gastos en personal y especialmente los puestos de los mandos intermedios junto a sus controles se supervisión permanentes. No son necesarios ya que el primer interesado en que funcione el negocio es el propio franquiciado.
  • Le permite realizar grandes economías de escala a nivel de fabricación, compras y costos.
  • El riesgo financiero y comercial no es tan alto como en otros modelos de negocio más expuestos a cambios del mercado.
  • Facilita la apertura a nuevos mercados y se da una mayor rapidez a la hora de abordar el plan de expansión.
  • Se puede controlar de un modo muy eficaz la producción, el suministro y la distribución de los productos o servicios.
  • Recibe información útil, ideas y experiencias de sus franquiciados, sin coste alguno.

4. Inconvenientes para el franquiciador

  • Tiene que realizar una gran inversión inicial. La puesta en marcha de una franquicia conlleva una serie de gastos muy elevados, por el trabajo previo que se hace antes de lanzarse al mercado. 
  • Se encuentra una gran complejidad y dificultades en la comunicación con los diferentes puntos de venta.
  • Al estar todo conectado a través de internet, redes sociales,… los errores de los franquiciados, que no siguen fielmente las directrices de la marca, perjudican automáticamente al franquiciador. 
  • A veces, tienen que resolver situaciones tensas con los franquiciados, ya que la dependencia jerárquica no es la de jefe, sino de socio o colaborador.
  • Tiene problemas notables para influir en el comportamiento empresarial.
  • Ha de ceder su know how a los franquiciados. En el caso de no existir confidencialidad suficiente puede ser problemático.
  • Puede sufrir una pérdida de contacto directo con el mercado y de la información vital sobre el mismo que le puede permitir mejorar o evolucionar.
  • Obtiene un menor beneficio por unidad, pero mayores beneficios por más unidades vendidas.
  • Tiene todas las desventajas derivadas del control local, que han de ejercerse puntualmente sobre los franquiciados.
  • A la hora de tomar ciertas decisiones se encuentra limitaciones por la resistencia del franquiciado a seguir las normas del franquiciador.
  • A veces, también tiene problemas a la hora de realizar cambios estratégicos y decisivos para la supervivencia del negocio.
  • Tiene muchas probabilidades de acabar sufriendo los inconvenientes de la competencia desleal.

En definitiva, hay que ser realistas y asumir que es muy difícil no sufrir alguno de los inconvenientes de la franquicia, del mismo modo que es muy improbable que se lleguen a disfrutar al 100% de todos los beneficios. 

Por eso, desde Hedilla Abogados la experiencia nos dice que una franquicia puede funcionar si ambas partes reciben beneficios a la vez. Para ello se deben cumplir unos principios básicos: es imprescindible vender un buen producto o servicio; debe haber una buena planificación y herramientas eficaces para llevarla a cabo; el franquiciador debe aplicar una filosofía de calidad en todos los procesos y, por su parte, el franquiciado debe ser capaz de gestionarlos con flexibilidad, motivación y dedicación. 

Desde nuestro despacho de Abogados estamos disponibles para asesorar a los franquiciados, la parte más débil de la negociación en el mundo franquicia.

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