Anteriormente hemos hablado de qué es un ERTE (Expediente de Regulación Temporal de Empleo), pero existe una variable del mismo con algunas diferencias: el ERTE por fuerza mayor. Sigue leyendo para conocer en qué se diferencia de uno normal.
Comprendiendo la fuerza mayor
Antes de abordar el concepto de ERTE por fuerza mayor, es fundamental entender qué se entiende por fuerza mayor. Se trata de una circunstancia que impide temporalmente la actividad laboral y que surge por acontecimientos involuntarios, imprevisibles y ajenos a la empresa.
En el contexto de la crisis del coronavirus, se considera fuerza mayor cuando medidas de suspensión dictadas por las autoridades sanitarias afectan directamente a la actividad de la compañía.
No obstante, la existencia de fuerza mayor no se da por aceptada automáticamente. La Autoridad Laboral competente debe verificarla mediante un informe emitido por la Inspección de Trabajo, un paso obligatorio que se realiza independientemente del tamaño de la empresa o del número de empleados afectados.
Diferencias entre un ERTE normal y uno por fuerza mayor
La principal diferencia entre un ERTE ordinario y uno por fuerza mayor radica en el procedimiento de aprobación:
- En un ERTE normal, es necesario abrir un periodo de consultas con los representantes de los trabajadores antes de su tramitación.
- En un ERTE por fuerza mayor, la constatación de la fuerza mayor por parte de la Autoridad Laboral es suficiente, lo que permite acelerar el proceso sin necesidad de consultas previas.
Este mecanismo se ha creado para que las empresas puedan adaptarse rápidamente cuando se ven gravemente afectadas por medidas de contención de la crisis sanitaria. Se trata, por tanto, de un procedimiento excepcional orientado a la rapidez, pensado para facilitar la gestión empresarial en situaciones críticas.
Implicaciones para los trabajadores
Para los empleados, el procedimiento del ERTE por fuerza mayor es muy similar al de un ERTE ordinario:
- La solicitud de la prestación por desempleo se realiza de manera automática.
- Los requisitos y derechos de los trabajadores permanecen inalterables.
De esta forma, los trabajadores mantienen sus protecciones mientras la empresa atraviesa la situación excepcional que motiva la medida.
El ERTE por fuerza mayor permite a las empresas adaptarse con rapidez a situaciones excepcionales, como las derivadas de la crisis sanitaria, simplificando los trámites frente a un ERTE ordinario. Los trabajadores mantienen sus derechos y prestaciones sin alteraciones.
Si tienes dudas sobre cómo afectan estas medidas a tu empresa, nuestro artículo sobre las diferencias entre ERE y ERTE te ayudará a comprender con claridad cada procedimiento.
ERTE por DANA
El ERTE por DANA es un tipo de ERTE de fuerza mayor que se aplica cuando fenómenos meteorológicos extraordinarios, como inundaciones graves, impiden temporalmente la actividad laboral. Al igual que otros ERTEs de fuerza mayor:
- No requiere periodo de consultas con los representantes de los trabajadores.
- La empresa debe acreditar los daños ante la Autoridad Laboral.
- Los derechos y prestaciones de los trabajadores se mantienen intactos.
- Permite una tramitación más ágil que un ERTE ordinario por causas económicas o de producción.








